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lunes, 25 de diciembre de 2017

Ronny Marte la Paz: Papi tengo hambre



El sentido de la navidad que hay que cambiar


24 de diciembre, el ambiente de preparación de la cena para la celebración en familia y amistades del encuentro de la noche buena, puercos asados y en pullas en calles, supermercados repletos de compradores en busca de los ingredientes de preparación, como tradicionalmente se hace cada fin de año.



Coco, llevo coco, aquí coquero, es la voz que se escucha, quieres coco, me dice mi compañera, ok, ambos buscamos al coquero, que por lo general, sino es un puesto, rueda en su triciclo repleto de cocos, y casi siempre es de nacionalidad haitiano, pero para nuestro asombro el único que avanza en la misma dirección  nuestra es un señor de alrededor 50 años de edad, que en su hombro carga un saco que se advierte es bien pesado, sin lugar a dudas el portarlo era lo que le generaba copiosos sudores por todo el cuerpo.



Por favor denos un par, al abrir el saco vemos que son cocos pequeños y tiernos, apresuradamente con un cuchillo domestico, sin afilar, de puño corroído, al parecer por el uso, le hace el agujero a uno de ellos muy fácilmente, pues, son cocos tiernos.


¿Porque usted vende coco de esa manera?, ¡bueno!, mire es que yo no soy coquero, mi hijo me dijo papi tengo hambre y no supe que hacer y mi mujer con los ojos “aguaos” me miró, dije vengo más tarde y salí por esa avenida (Las Américas) vi esas matas que tenían esos cocos me “gavié”, eran tres, y pude reunir esos 15.

¿Pero como así que su hijo tenía hambre?, es que no tengo dinero para darle desayuno, cómpreme coco, ¿pero que tu vas a comer de cena?, cómpreme coco para hacer cena de navidad.

El hombre, Ronny Marte la Paz, un Barahonero, residente en la calle numero 25, del Sector Maquiteria, en Santo Domingo Este, llegó desde hace 40 años  al Gran Santo Domingo y vive de hacer chiripa, tiene 6 hijos con la capitaleña Mercedita, con quien ha procreado a Daniel, de 2 años de edad, (quien dijo tengo hambre), Joselito, Rafael, Gabriel, Pepe y Julito, el más adulto, con 17 años. 

El hombre con el saco al hombre estaba más esperanzado, pues, le habíamos suministrado para su cena, no sin  antes, confundir sus lagrimas con el sudor que mojaba toda su camiseta que fruto de cargar un saco de cocos por largos kilómetros emanaba de su cuerpo.

De sus labios brotaban palabras de impotencia, presionadas por el nudo que forma la ansiedad, que no se atrevió a comer un Sandwich que en ese momento le brindamos porque prefería primero llegar a su vivienda y darle a Daniel que esperaba con su estomago vacio. 

Ya él y su esposa habían intentado caerles atrás a una de las 800 mil cajas navideñas que el gobierno, a través del Plan Social de la Presidencia de la República, reparte, de igual manera, una de las 50 mil de las del  Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) o una de las más de 100 mil del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), a la cabeza el doctor Leonel Fernández, pero fueron muchos los empujones que llevaron sin salir gananciosos. Si por alguna razón esto le llega, el teléfono de su suegra es 809-7795047 le llaman Tata
Por Arelis Encarnación y Darío Mañón
prensaloscuarteles@hotmail.com
prensaeym@hotmail.com

 
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