SANTO DOMINGO ESTE.- El panorama geopolítico en el Medio Oriente se encuentra en un punto crítico de definición. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en las últimas horas que un acuerdo de paz para poner fin al conflicto con la República Islámica de Irán está "ampliamente negociado", aunque las posturas finales siguen enfrentando fuertes contradicciones y un cruce de advertencias militares directas.
El pacto preliminar, que busca detener las hostilidades militares que han sacudido la región en los últimos tres meses, contempla un borrador de tregua de 60 días y la reapertura inmediata del vital Estrecho de Ormuz para el comercio marítimo global y el flujo de energía.
Los puntos clave del borrador en debate
Según fuentes diplomáticas internacionales, las negociaciones —que han contado con la mediación clave de Pakistán y consultas directas con aliados del Golfo como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar— giran en torno a los siguientes ejes:
Reapertura del Estrecho de Ormuz: Se plantea el desbloqueo de la vía marítima sin la aplicación de peajes durante los dos meses de tregua.
Levantamiento del bloqueo naval: A cambio, Estados Unidos suspendería el bloqueo estricto que mantiene sobre los puertos iraníes desde mediados de abril.
Negociación nuclear: Se establecería una ventana de 30 a 60 días para retomar las conversaciones formales sobre las limitaciones al programa de enriquecimiento de uranio de Teherán.
Trump endurece la postura: Sin alivio de sanciones
A pesar del optimismo inicial expresado el fin de semana por la Casa Blanca sobre la existencia de un "memorando de entendimiento", el presidente Trump utilizó una reunión de gabinete y declaraciones a cadenas norteamericanas para enviar un mensaje contundente de firmeza, buscando calmar también las críticas de los sectores más conservadores en Washington.
Trump descartó de manera categórica que el acuerdo implique un alivio inmediato de las sanciones económicas o la entrega de fondos congelados a cambio de que Irán entregue su inventario de uranio altamente enriquecido.
"El Estrecho va a estar abierto para todos. Es una vía internacional. Nadie lo va a controlar, nosotros lo vigilaremos", advirtió el mandatario estadounidense, lanzando incluso una severa advertencia a Omán y a las fuerzas regionales de que la opción militar ("terminar el trabajo") sigue sobre la mesa si Teherán rompe los términos o intenta dilatar el proceso de cara a los comicios de medio término en EE. UU.
Presión para expandir los "Acuerdos de Abraham"
Como condición política paralela, la administración Trump está ejerciendo una fuerte presión diplomática para que las naciones árabes involucradas en la mediación de paz, como Arabia Saudita, Egipto y Jordania, se adhieran de manera obligatoria a los Acuerdos de Abraham, el mecanismo impulsado en su primer mandato para la normalización total de relaciones diplomáticas con Israel.
Mientras los medios oficiales de Teherán matizan el avance señalando que la soberanía del Estrecho no es negociable y la Casa Blanca mantiene el despliegue de fuerza, las próximas horas serán decisivas para determinar si el pacto se firma de manera definitiva o si se reanudan las acciones ofensivas en los principales frentes de la región.
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