Santo Domingo. — En un entorno de profundo respeto y solemnidad, familiares, amigos y allegados dieron el último adiós a los restos mortales del capitán retirado de la Fuerza Aérea de la República Dominicana, Pedro Leovigildo Tabares Jiménez, cuyo cuerpo descansa definitivamente en el histórico Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez.
Tras haber fallecido en los Estados Unidos, su país de residencia durante los últimos años, Tabares Jiménez fue repatriado a su tierra natal para recibir las honras correspondientes a su trayectoria de vida y a sus 35 años de servicio distinguido en las instituciones armadas del país.
Una vida entregada al servicio y a la comunidad
Nativo de Villa Tapia (provincia Hermanas Mirabal, antigua Salcedo), Pedro Leovigildo Tabares Jiménez construyó desde joven una vida fundamentada en el trabajo, la disciplina y los valores éticos.
En el ámbito militar, desarrolló una impecable carrera de 35 años de servicio ininterrumpido en las Fuerzas Armadas. Su trayectoria abarcó las tres instituciones militares del país: inició en la Marina de Guerra (hoy Armada de la República Dominicana), pasó luego al Ejército y culminó su ciclo profesional en la Fuerza Aérea, ostentando al momento de su retiro el rango de Capitán. Durante su carrera, destacó por su labor como oficinista y escribiente, caracterizándose siempre por su pulcritud y rigurosidad institucional.
Asimismo, alcanzó un notable liderazgo institucional al pertenecer a la venerable Orden Odd Fellows (Logia), entidad de la cual llegó a ocupar la máxima posición directiva.
Raíces, hogar y valores familiares
Junto a su inseparable esposa, la Sra. Milagros Mercedes De León de Tabares, también oriunda de Villa Tapia, fijó su residencia en la ciudad de Santo Domingo. Por espacio de varias décadas, la familia echó raíces céntricas en la emblemática intersección de la avenida Duarte con calle París, punto desde el cual levantaron su hogar y se integraron activamente al tejido comunitario y religioso de la capital.
Quienes le conocieron lo recuerdan como un hombre intachable: respetuoso, tranquilo, profundamente religioso y fiel asistente a la iglesia católica cada domingo. En sus momentos de asueto, disfrutaba con afición de las partidas de ajedrez y dominó.
En el año 2007, tras la petición cursada por su hija, la pareja emigró a los Estados Unidos, donde el capitán Tabares vivió rodeado del cariño de sus seres queridos hasta sus 93 años de edad.
Su legado familiar perdura a través de:
Su esposa: Milagros Mercedes De León de Tabares.
Sus tres hijos: Pedro Leovigildo Tabares De León (el mayor), José Bolívar Tabares De León (el mediano) y María Altagracia Tabares De León (la menor).
Sus cuatro nietos: Carla, Charir, Isa y Viedalda.
Honras fúnebres
Los actos de sepelio en el Cementerio de la avenida Máximo Gómez permitieron rememorar los pasajes más trascendentes de su vida personal y militar. En medio de sinceras condolencias, se destacó su calidad humana y el patriotismo con el que sirvió a la nación. Durante el tributo, una comisión de la Fuerza Aérea de República Dominicana le rindió honores militares mediante una guardia de honor encabezada por el capitán José Nelson Paulino Hernández.
Asimismo, la Comisión de Orfelos resaltó su trayectoria en la institución, donde ocupó todas las posiciones y ejerció como presidente de 1993 a 1995. Ramón Guerrero, en representación de dicho grupo, destacó su legado y llamó a los presentes a no desamparar nunca a su viuda ni a su familia.
Paz al alma del capitán Pedro Leovigildo Tabares Jiménez.
Septiembre 2026

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