Por Darío Mañón
En las salas de recepción de los centros de imágenes médicas y estudios especializados, suele apreciarse una escena tan curiosa como preocupante: estantes llenos de sobres, placas y CD que acumulan polvo. Son los resultados de tomografías, resonancias y radiografías que los pacientes pagaron y se realizaron, pero que jamás volvieron a buscar.
A simple vista, resulta contradictorio que en un sistema de salud donde los estudios diagnósticos representan un costo elevado —ya sea del bolsillo del ciudadano o del presupuesto de la seguridad social—, tantas personas dejen abandonada la respuesta a sus dolencias.
Sin embargo, al indagar entre radiólogos, técnicos y el propio comportamiento de los usuarios, emergen diversas razones que explican este fenómeno:
1. El espejismo del enlace digital
Con la modernización tecnológica, muchos centros entregan de inmediato al paciente un enlace web o un código QR con el acceso a las imágenes recién tomadas. Sin embargo, la lectura formal e informe firmado por el radiólogo tarda habitualmente entre 12 y 24 horas debido a la alta carga de trabajo. Creyendo que con tener las fotos en el celular "ya tienen el estudio", muchos no regresan al día siguiente a retirar la interpretación médica especializada, desconociendo que una imagen sin diagnóstico escrito carece de valor clínico real para la mayoría de las consultas.
2. El factor económico y laboral
Para un trabajador informal o una persona de escasos recursos, hacerse el estudio representa solo el primer obstáculo. Regresar 24 horas después implica pagar un nuevo pasaje, perder otro día de trabajo o arriesgar un permiso laboral. Si el dolor cede o los síntomas disminuyen temporalmente, el paciente suele priorizar sus urgencias diarias sobre la recogida del papel impreso.
3. La gravedad imprevista o el desenlace fatal
En el ámbito de la medicina de urgencia o en cuadros clínicos complejos, el tiempo corre en contra. No son aislados los casos de pacientes que se realizan un estudio especializado y, en el lapso que toma la lectura diagnóstica, sufren una descompensación grave, son ingresados de emergencia en otro centro de salud o trágicamente fallecen antes de poder retirar los resultados.
4. La "falsa tranquilidad" y el miedo al diagnóstico
Existe también un factor psicológico dual: por un lado, está el paciente que asume que "si no lo llamaron de urgencia es porque no salió nada malo"; por el otro, el paciente que posterga la recogida por temor a enfrentarse a un diagnóstico desfavorable o grave.
Una reflexión necesaria
Ver un archivo saturado de sobres no reclamados no es solo un indicador de desperdicio de recursos económicos; es una radiografía de las fallas en el seguimiento del paciente y del desconocimiento sobre la importancia del informe radiológico. Cada sobre abandonado en un estante representa una duda médica que se quedó sin respuesta y un riesgo potencial para la salud de quien prefirió no volver.









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