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| Ilustración/Ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre |
Por Darío Mañón
SANTO DOMINGO ESTE. – El sistema de retiro de las Fuerzas Armadas Dominicanas se encuentra en una encrucijada donde el presupuesto parece ganarle la batalla a los derechos adquiridos. A pesar de los esfuerzos institucionales, la realidad en los cuarteles es de incertidumbre: oficiales con 35 y 40 años de servicio postergan su salida por temor a un impacto económico que ponga en riesgo su estabilidad y la de sus familias.
El Presupuesto: El Nudo Gordiano
La razón fundamental de este estancamiento es de carácter presupuestario. El Estado debe equilibrar tres frentes críticos que hoy compiten por los mismos fondos:
Gasto Operativo y Relevo: La necesidad de mantener operativos a los cerca de 60,000 miembros activos y costear el ingreso de nuevos candidatos para enfrentar futuros conflictos y desafíos de seguridad.
El "Miedo al Retiro": Muchos oficiales que ocupan posiciones de dirección temen que, al pasar a la honrosa situación de retiro, su estatus caiga drásticamente. Esto ocurre porque el sueldo de retiro suele rondar los RD$70,000, una cifra que no siempre refleja los especialísmos y funciones acumuladas durante décadas.
La Carga de Salud: El retiro llega a menudo acompañado de condiciones crónicas, como la diabetes o la hipertensión, que requieren un soporte económico constante para medicamentos y tratamiento.
El Rol del Instituto de Retiro: Un Esfuerzo de Dignificación
Es justo reconocer que, frente a las limitaciones del presupuesto nacional, el Instituto de Retiro realiza un esfuerzo extraordinario para mitigar este impacto. A través de diversos programas sociales, recreativos y de salud, la institución busca que el proceso de transición sea lo más digno posible.
Estos programas de acompañamiento son los que hoy permiten que muchos veteranos mantengan una calidad de vida aceptable, ofreciendo beneficios que van más allá del cheque mensual. Sin embargo, el clamor generalizado es que estos esfuerzos internos deben ser respaldados por una revisión profunda de la Ley 139-13, de modo que el presupuesto se ajuste a la realidad del costo de vida actual.
Una Necesidad de Estado
La inquietud en los cuarteles es real. Las autoridades deben sentarse a revisar la ley en la parte relativa a los retiros. No se puede fortalecer la institución con nuevos miembros si no se garantiza una salida honrosa a quienes ya lo han dado todo. Como bien se analiza en el proyecto "El Día Marcado", la fe en la institución debe ir de la mano con la ciencia de una administración justa y humana.
El Instituto de Retiro es el "colchón" que evita que muchos militares caigan en la desprotección total. En mi caso personal, como periodista y conocedor del área, sabemos que esos programas de bienestar son vitales cuando la salud —como en el manejo de la diabetes— se vuelve una prioridad diaria.
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