Por Darío Mañón
SANTO DOMINGO ESTE.– La procesión del Santo Entierro 2026, que marcó el histórico regreso a la ruta de la Avenida Mella tras 31 años de ausencia, dejó un sabor agridulce entre los feligreses y observadores militares. Por razones que aún no han sido explicadas por el Ministerio de Defensa, encabezado por el Teniente General Carlos Antonio Fernández Onofre, las unidades y bandas de música del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea de República Dominicana brillaron por su ausencia en este 500 aniversario.
Para una población acostumbrada a la marcialidad que acompaña la fe, la falta de los batallones y sus tradicionales marchas fúnebres —como la emblemática "Rosa Mística"— restó esa "brillantez" que históricamente ha definido este evento. Aunque esta participación fue institucionalizada originalmente por el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina con fines de proyección política, con las décadas se convirtió en un patrimonio cultural y protocolar que el pueblo dominicano asume como propio.
Un contraste evidente
En entrevistas realizadas por el equipo de "Mirando los Cuarteles", ciudadanos que asistieron a la Zona Colonial expresaron su extrañeza. "Hicieron falta los uniformes, el paso marcado y, sobre todo, la música que envuelve el trayecto en un aura de respeto", comentaron algunos asiduos a la procesión. A pesar del esfuerzo de la Policía Nacional, la Guardia Romana y la banda del Cuerpo de Bomberos, la reducción del despliegue institucional fue notoria.
La ausencia de las tropas se sintió con mayor fuerza en los tramos donde los tradicionales "Caballeros" y las personas que mueven los pesados carruajes se vieron limitados a una participación más reducida. Las bandas militares no solo aportan ritmo; aportan la estructura sonora que permite al público entrar en ese estado de recogimiento necesario para el Viernes Santo.
Silencio Oficial
Hasta el momento, no ha habido un comunicado oficial que aclare si esta falta de participación se debió a cambios en el protocolo, restricciones presupuestarias o una nueva directriz institucional. Lo cierto es que, justo cuando la procesión retomaba su paso tradicional por la Avenida Mella —un hito que no ocurría desde 1995—, el brazo armado de la República no estuvo allí para custodiar el féretro de cristal en su quinto centenario.
Este vacío deja una interrogante en el aire para los organizadores y la feligresía: ¿Se está perdiendo la tradición de escolta militar en los actos más sagrados de la nación, o fue este un olvido logístico en una fecha donde la historia exigía la mayor presencia posible?
3 de abril 2026







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