SANTO DOMINGO ESTE. – Con la puesta en marcha de la Ley de Presupuesto General del Estado para el ejercicio fiscal 2026, el Ministerio de Defensa (MIDE) inicia el año con una asignación de RD$ 68,686,619,634. Sin embargo, detrás de esta cifra millonaria, la realidad intramuros en los cuarteles revela una ejecución marcada por la rigidez financiera y la creciente incertidumbre sobre el sistema de retiro.
El choque generacional: Nuevos ingresos vs. Retiros necesarios. Al inicio de este año, las instituciones castrenses han comenzado a recibir a miles de jóvenes que aspiran a ser los futuros soldados de la patria. Sin embargo, este entusiasmo de los nuevos ingresos genera una presión mecánica sobre la estructura institucional: la entrada de sangre nueva empuja inevitablemente a quienes ya deben salir, ya sea por haber cumplido su tiempo de servicio, por límite de edad, por agotamiento físico o por complicaciones de salud. Es un ciclo natural que, ante un presupuesto limitado, se convierte en una situación de alta complejidad humana y económica.
El peso de las pensiones y la ejecución difícil. El análisis detallado del documento oficial aprobado por el Congreso indica que el 86.92% del presupuesto operativo principal (unos RD$ 22,103 millones) está amarrado a gastos corrientes y nóminas. Esta estructura deja un margen de maniobra extremadamente estrecho para atender las demandas de los miembros de las Fuerzas Armadas, quienes hoy centran su preocupación en el sistema de retiro.
La ejecución presupuestaria de este año se define como "compleja y difícil". A nivel nacional, el Estado debe cubrir más de RD$ 101,860 millones en pensiones y jubilaciones, una carga que, sumada al déficit fiscal proyectado de RD$ 280,575.3 millones, genera una presión directa sobre los fondos destinados al bienestar del militar. Esta asfixia presupuestaria explica por qué, pese al aumento global del 7.49% en Defensa, no se ha contemplado un aumento salarial directo para los miembros en servicio activo en esta partida inicial.
Educación bajo presión: Mientras tanto, la Universidad Nacional para la Defensa (UNADE) debe gestionar la profesionalización con partidas segmentadas, como los RD$ 130,561,504 asignados al Ejército y los RD$ 356,016,403 a la Armada para formación. El reto es transformar estos fondos en capacidad técnica en un momento donde el descontento silencioso por la seguridad social y el futuro del retiro domina la conversación en los recintos militares.
Conclusión La ejecución del presupuesto 2026 no es solo una cuestión de números, sino de prioridades. Para los miembros de las fuerzas castrenses, la visión de este año está puesta en cómo el Estado logrará sostener un sistema de pensiones bajo tanta presión presupuestaria, sin sacrificar la operatividad ni la dignidad de quienes, tras años de servicio, hoy deben dar paso a las nuevas generaciones
19 de enero 2026




















































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