LIMA, PERÚ.– La República del Perú cerró este domingo una de las jornadas electorales más reñidas e inciertas de su historia reciente, luego de que las principales firmas encuestadoras declararan un estricto empate técnico al concluir la segunda vuelta presidencial, manteniendo en vilo a toda la comunidad internacional.
Los primeros sondeos a pie de urna, emitidos de manera oficial por la prestigiosa firma Ipsos al cierre de las mesas de votación, otorgan a la candidata derechista Keiko Fujimori (Fuerza Popular) un 50.7% de los sufragios, frente a un 49.3% obtenido por su rival de izquierda, Roberto Sánchez (Juntos por el Perú).
Debido a que la diferencia porcentual entre ambos aspirantes se encuentra dentro del margen de error estadístico de las muestras, los organismos internacionales y las misiones de observación han pedido prudencia absoluta a la población y a las dirigencias políticas hasta que se procesen las actas oficiales.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) inició el cómputo oficial de los votos, advirtiendo de antemano que el resultado definitivo podría tardar días debido a la cerrada distancia y al conteo de los votos de los ciudadanos residentes en el exterior y las zonas rurales de difícil acceso.
Esta histórica contienda electoral estuvo fuertemente marcada por el ausentismo y una profunda polarización social, donde la principal preocupación manifestada por el electorado peruano en las urnas fue la crisis de inseguridad ciudadana y la inestabilidad política que arrastra esa nación andina.
Para Keiko Fujimori, hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, este proceso representa su cuarto intento consecutivo por alcanzar la presidencia del Perú en un balotaje, tras haber sido derrotada por estrechos márgenes en las citas electorales de los años 2011, 2016 y 2021.
Por su parte, el líder izquierdista Roberto Sánchez, considerado por los analistas como el heredero político del encarcelado exmandatario Pedro Castillo, basó su estrategia de campaña capturando el voto de protesta de las regiones del interior del país y los sectores opuestos al fujimorismo.
Las autoridades electorales locales informaron que el proceso se desarrolló en relativa calma y bajo un estricto despliegue de las fuerzas militares, mientras la comunidad internacional observa con cautela el desenlace de una elección que definirá el rumbo económico e institucional del Perú.
7 de junio 2026




Publicidad de espacio