PANAMÁ. — Una firme advertencia sobre el impacto de la delincuencia transnacional organizada lanzó el ministro de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, Roberto Álvarez, al señalar que el narcotráfico y el tráfico ilegal de armas representan hoy un desafío directo a la autoridad de los Estados y a la convivencia pacífica en todo el continente.
Al agotar su turno en la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrada en Ciudad de Panamá, el jefe de la diplomacia dominicana urgió a las naciones miembros a establecer mecanismos de cooperación regional mucho más modernos, ágiles y efectivos. Álvarez enfatizó que la prioridad continental debe enfocarse en el rastreo de armamento, el fortalecimiento de la inteligencia compartida y el desmantelamiento definitivo de los esquemas financieros de las redes criminales que operan en la región.
El funcionario dominicano también abordó la realidad socioeconómica del hemisferio, describiendo la desigualdad como una profunda "grieta política" que debilita la legitimidad de los sistemas democráticos cuando estos no logran traducir sus principios en mejoras tangibles para la calidad de vida de los ciudadanos. Describió la disparidad económica no solo como una herida social, sino como una de las mayores amenazas para la estabilidad de los pueblos de la región.
Durante su enérgica intervención, el diplomático apuntó hacia una paradoja histórica en las Américas, indicando que aunque el continente cuenta hoy con el mayor número de gobiernos democráticamente electos en su historia, "pocas veces la integración regional había parecido tan difícil de alcanzar". Ante este escenario, el canciller Álvarez hizo un llamado urgente a traducir el diálogo en acciones concretas, instando a los países del bloque a identificar con claridad los factores políticos e ideológicos que continúan dividiendo al hemisferio.
24 de junio 2026
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