Durante la pasada madrugada, las fuerzas rusas desataron la ofensiva aérea más devastadora contra Kiev desde el inicio de la invasión a gran escala hace más de cuatro años. El ataque combinado combinó el uso de más de 70 misiles balísticos y de crucero junto a un despliegue masivo de casi 500 drones de asalto, sacudiendo la capital ucraniana durante horas y desbordando por momentos los sistemas de defensa.
Las autoridades locales confirmaron que el impacto ha dejado, hasta el momento, más de una veintena de muertos y cerca de 90 heridos, entre ellos varios niños. Los bombardeos afectaron a más de 30 ubicaciones en todos los distritos de la ciudad; un bloque residencial de nueve plantas quedó parcialmente reducido a escombros, dejando a numerosas personas atrapadas. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschkó, declaró una jornada de luto oficial y describió la ofensiva como el ataque más masivo sufrido por la capital.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó el ataque —al que calificó como una "noche de terror"— y prometió una respuesta contundente tras regresar anticipadamente de su viaje oficial por Europa. Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que la ofensiva iba dirigida exclusivamente contra instalaciones militares y de infraestructura crítica, justificando el bombardeo como una represalia por los recientes ataques ucranianos con drones contra refinerías y territorio ruso.
Los equipos de rescate continúan trabajando a contrarreloj entre los escombros para localizar supervivientes, por lo que el balance de víctimas podría aumentar en las próximas horas.
: Jueves, 2 de julio de 2026 –

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