La fabricación y el ensamblaje de las aeronaves militares en el país marcan una transformación histórica para la aviación y la soberanía nacional. Con el liderazgo técnico del viceministro de Defensa para Asuntos Aéreos y Espaciales, mayor general Carlos Ramón Febrillet Rodríguez, el proyecto del avión TP-75 Dulus encabeza este avance tecnológico. La iniciativa ha consolidado una flota de entrenamiento y vigilancia ligera en la Fuerza Aérea de República Dominicana.
Basado en una estructura réplica al 70 % del célebre EMB-312 Tucano, el TP-75 Dulus rinde homenaje con su nombre a la cigua palmera, ave nacional dominicana. Estas unidades cuentan con más de 5,000 piezas integradas, moderna aviónica digital, sistema de piloto automático y paracaídas balístico incorporado. Su diseño de instrucción primaria acumula más de 1,000 horas de vuelo operativo en pruebas de alta exigencia.
La capacidad operativa de la flota ya despliega patrullajes activos en la frontera norte y sur para la protección del espacio aéreo. De la meta institucional de diez unidades iniciales, varias aeronaves se encuentran plenamente operativas para la formación técnica de capitanes de nave y pilotos de prueba. Asimismo, el desarrollo paralelo del modelo Turbohélice contempla mayores velocidades con combustible Jet A1 y capacidad de adaptación multipropósito.
El proyecto de la industria aeronáutica dominicana trasciende las fronteras tras llamar la atención de comitivas internacionales y jefes de Estado extranjeros. La exitosa exhibición de las unidades ensambladas localmente proyecta a la institución militar hacia la exportación de aeronaves ligeras a otras naciones de la región. Este crecimiento en el interés internacional, impulsado desde las más altas instancias del Estado y la Presidencia de la República, consolida el hito de autonomía tecnológica y la proyección estratégica de las Fuerzas Armadas.

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