BISHKEK, KIRGUISTÁN. — La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) ha vuelto a colocarse en el centro del tablero internacional. En un despliegue de fuerza geopolítica y multilateralismo, el bloque eurasiático celebró la 26ª Cumbre de Jefes de Estado, congregando a los principales mandatarios del mundo no occidental y marcando además el 25° aniversario de la fundación del organismo.
El encuentro de alto nivel, que culmina este martes 1 de septiembre tras tres jornadas de sesiones preparatorias y encuentros bilaterales en la capital kirguisa, reunió a jefes de Estado y de Gobierno de 17 naciones. Entre las figuras de mayor relieve estratégico destacan el presidente de China, Xi Jinping; el presidente de Rusia, Vladimir Putin; el primer ministro de la India, Narendra Modi; el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian.
Un bloque en expansión y reequilibrio global
Bajo el lema “25 años de la OCS: Juntos por la paz sostenible, el desarrollo y la prosperidad”, la cumbre de este año sirvió para consolidar un frente enfocado en el comercio intra-regional, la conectividad económica y la seguridad mutua.
Asimismo, en el marco ampliado del formato “OCS Plus”, se sumaron mandatarios de países socios y observadores —incluyendo a Türkiye, Armenia y Azerbaiyán— junto a los máximos representantes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El foro adquiere especial relevancia tras la antesala mediática celebrada semanas atrás, donde representantes de las principales agencias de noticias y centros de pensamiento del bloque acordaron el denominado "Consenso de Bishkek", orientado a afianzar la narrativa de un orden multipolar.
Encuentros bilaterales clave
Al margen de las plenarias, la cumbre fue el escenario de intensos contactos diplomáticos de primer orden. Destacó la reunión bilateral entre Vladimir Putin y Xi Jinping para estrechar alianzas estratégicas, así como diálogos clave entre India y Rusia en materia de cooperación económica y energética.
La cumbre concluye con la firma de la Declaración de Bishkek, un documento político que define las posturas compartidas de estos gigantes asiáticos y eurasiáticos frente a la volatilidad económica global y los desafíos de seguridad en Oriente Medio y Asia Central. Al término de esta jornada, Kirguistán traspasa formalmente la presidencia pro témpore del bloque a Pakistán.

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