El papa León XIV centró sus intervenciones de las últimas horas en dos frentes clave: la ética en la vida pública y la convivencia social. Durante un encuentro en el Vaticano con el Centro de Estudios Internacionales, el Pontífice instó a formar a los ciudadanos para la política entendida como un «servicio al bien común». Subrayó la necesidad urgente de fomentar el pensamiento crítico y la solidaridad en medio de un contexto global polarizado.
En paralelo, desde la Sede de las Naciones Unidas, la diplomacia vaticana alineó su postura oficial con las directrices del Papa. El nuevo observador permanente de la Santa Sede advirtió enfáticamente que el discurso que incita al odio no puede ampararse bajo la protección de la libertad de expresión, señalando que estas dinámicas polarizantes destruyen el debate público y preparan el terreno para la persecución.
En el ámbito pastoral interno, el Sumo Pontífice mantuvo una reunión con el clero de la diócesis de Roma para pedir una revisión profunda de la labor comunitaria. Pidió a los sacerdotes priorizar la calidad sobre la cantidad en sus tareas pastorales y descentralizar las responsabilidades, advirtiendo que «una comunidad en la que todo depende únicamente del párroco es una comunidad frágil».
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