CIUDAD DEL VATICANO — Durante la Audiencia General celebrada este miércoles en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre dirigió un contundente mensaje a los fieles reunidos en la Santa Sede, en el que hizo un llamado urgente a vivir una fe activa, coherente y profundamente comprometida con la transformación de la realidad social.
En su alocución, el Papa subrayó que uno de los errores más graves del tiempo presente es la fractura entre la fe que se profesa y la conducta que se lleva en la vida cotidiana. Recordó que la misión de la Iglesia no se limita a preceptos abstractos, sino que debe traducirse en un testimonio constante de caridad, promoción de la paz y fraternidad humana.
En ese marco, el Pontífice enfatizó la Doctrina Social de la Iglesia como una guía fundamental para los creyentes. Señaló que un cristiano no puede permanecer indiferente ni tolerar la opresión de los sectores más vulnerables y desposeídos, así como tampoco someterse a estructuras sistémicas que perpetúen la injusticia o la dependencia.
Asimismo, al coincidir la jornada con la festividad de la Virgen del Rosario, se instó a la comunidad internacional y a los creyentes a intensificar la oración por la paz en el mundo, por la protección de las familias y por la defensa del bien común y los derechos fundamentales bajo cualquier régimen político.
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