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| Mayor general técnico de Aviación Carlos Ramón Febrillet Rodríguez, FARD |
Por: Darío Mañón
La República Dominicana está atravesando una transformación histórica en sus Fuerzas Armadas. Lo que antes era una dependencia absoluta de la tecnología extranjera, hoy se ha convertido en una muestra de capacidad industrial propia. Bajo una visión que combina la preparación del soldado con la eficiencia del Estado, el país está demostrando que la paz no es pasividad, sino una vigilancia inteligente y tecnificada.
Continuidad Técnica: El Motor de la Innovación
El éxito de esta nueva era radica en la continuidad. Es fundamental destacar la labor del mayor general técnico de Aviación Carlos Ramón Febrillet Rodríguez, FARD. Su liderazgo en los hangares de la Fuerza Aérea ha sido el catalizador para que el proyecto de las aeronaves TP-75 Dulus no fuera un plan pasajero, sino una realidad tangible.
La permanencia de una dirección técnica especializada en el área de fabricación garantiza que el conocimiento se quede en casa. Gracias a esto, hoy vemos cómo técnicos dominicanos ensamblan aviones de entrenamiento y vigilancia que han reducido los costos operativos de manera asombrosa, permitiendo que nuestras alas lleguen más lejos con menos recursos.
Tierra y Aire: Una Estrategia Integral
Este avance no se limita al cielo. El reciente lanzamiento del vehículo blindado "Furia" VBD-1 completa el círculo de seguridad. Diseñado y fabricado en suelo dominicano, el Furia representa la respuesta a las necesidades de nuestra frontera:
Protección Real: Blindaje nivel 3 para nuestros soldados.
Ingenio Local: Montado sobre plataformas accesibles que facilitan su mantenimiento.
Ahorro País: Producir un "Furia" cuesta menos de la mitad que importar un vehículo similar, optimizando cada centavo del erario público.
El Reto del Presupuesto y la Ejecución
Como conocedor de la complejidad que rodea el presupuesto nacional, este avance es una lección de administración. En un contexto donde la presión presupuestaria es constante (similar a lo que ocurre con el complejo sistema de pensiones), la industria militar dominicana ha encontrado la fórmula para "hacer más con menos".
La fabricación nacional de equipos militares no es un gasto, es una inversión en soberanía que alivia la carga del presupuesto a largo plazo, eliminando la dependencia de contratos leoninos en el exterior y fomentando la creación de empleos técnicos especializados dentro de nuestras filas.
Conclusión: Un Mensaje de Modernidad
República Dominicana no es, ni pretende ser, una nación bélica. Sin embargo, nuestro "Día Marcado" en la historia de la defensa ha llegado. Estamos ante una Fuerza Armada que se profesionaliza y se equipa bajo el mando de hombres que creen en la ciencia y en el talento dominicano. Hoy, el cuartel es también un taller y un laboratorio, asegurando que nuestra bandera esté protegida por la tecnología más avanzada nacida en nuestro propio corazón.
1 de febrero, 2026

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