SANTO DOMINGO.- La contundencia operativa y el fortalecimiento de los anillos de seguridad costera implementados por la Armada de la República Dominicana (ARD) han provocado un quiebre estructural en las redes del crimen organizado que operan el tráfico ilícito de migrantes. La rápida capacidad de respuesta de las unidades navales, combinada con golpes de precisión en la fase de planificación en tierra, mantiene en mínimos históricos los intentos de travesías clandestinas hacia la vecina isla de Puerto Rico.
Más allá del impacto numérico, los recientes e intensos operativos de búsqueda y rescate (SAR) ejecutados en alta mar reafirman que la presencia constante de los guardacostas y lanchas interceptoras de la institución sigue siendo la delgada línea entre la vida y la muerte para cientos de personas que son engañadas por los denominados "buseros" o traficantes de personas.
Inteligencia M-2 y el Ministerio Público: Investigaciones en curso
El éxito de la estrategia radica en que la Armada no está esperando que las embarcaciones clandestinas lleguen al agua. A través de la Dirección de Inteligencia Naval (M-2), en estrecha coordinación con la Procuraduría Especializada contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas (PETT), se mantienen abiertas varias líneas de investigación activa.
Los servicios de inteligencia militar han logrado infiltrar y desmantelar los astilleros clandestinos —ocultos en zonas de manglares y fincas de la región Este y Nordeste— donde se construyen las rústicas embarcaciones (yolas) propulsadas por motores fuera de borda. Las pesquisas actuales se centran en identificar los flujos financieros y la cadena de suministro logístico de estas redes criminales, persiguiendo no solo a los intermediarios, sino a los cabecillas intelectuales que financian el peligroso cruce del Canal de la Mona.
Contundencia judicial contra los organizadores
Gracias al rigor en la preservación de las evidencias y al correcto levantamiento de las actas de arresto por parte de los miembros de la Armada, el sistema de justicia penal ha logrado golpear con dureza la impunidad que antes rodeaba este delito, tipificado bajo la severa Ley 137-03.
Los tribunales de la República, sustentados en los expedientes instrumentados por la inteligencia naval, han dictado medidas de coerción y condenas ejemplares a más de 422 organizadores, promotores y capitanes de viajes ilegales. Este frente judicial actúa como un elemento de disuasión crucial, desarticulando el liderazgo operativo de estas mafias.
El reflejo más reciente de esta efectividad y del compromiso con la preservación de la vida se evidenció en el oportuno
rescate de varios ciudadanos que habrían salido desde Azua. Debido a fallas mecánicas en la embarcación, el grupo quedó a la deriva en alta mar, enfrentando condiciones extremas de deshidratación e insolación severa.
La pronta llegada de los efectivos navales, gracias a la vigilancia y al despliegue permanente a tiempo en las costas, permitió localizar a los tripulantes y brindarles los primeros auxilios médicos de emergencia. El caso ya se encuentra bajo una rigurosa investigación para identificar a los responsables de organizar esta peligrosa travesía y ponerlos a disposición de la justicia.
20 de mayo 2026

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