SANTO DOMINGO.- La crisis político-militar en el Medio Oriente ha entrado en una fase de alta peligrosidad en las últimas horas. Fuerzas navales de los Estados Unidos ejecutaron este miércoles una operación de interdicción y abordaje contra un petrolero de bandera iraní sospechoso de intentar burlar el bloqueo estadounidense. Casi en paralelo, el régimen de Teherán desafió abiertamente a la comunidad internacional al declarar el control militar obligatorio sobre el estratégico Estrecho de Ormuz, la principal arteria del comercio petrolero mundial.
La acción del Comando Central de los EE. UU. (CENTCOM) involucró el abordaje e inspección en el Golfo de Omán del buque tanque M/T Celestial Sea, el cual pretendía dirigirse a un puerto iraní. Con esta operación, ya suman al menos cinco los buques comerciales interceptados por las fuerzas estadounidenses desde que Washington endureció el cerco marítimo a mediados de abril, una estrategia de asfixia económica destinada a forzar a Irán a reabrir de manera incondicional las vías de navegación y ceder en las mesas de negociación.
La respuesta de Teherán: Una aduana militarizada en Ormuz
En una jugada que analistas internacionales consideran un abierto desafío al derecho marítimo internacional, la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) oficializó la creación de la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA). A través de sus canales oficiales, el nuevo organismo difundió un mapa geopolítico que delimita una "zona de control marítimo" estricto.
Bajo este nuevo esquema unilateral, cualquier buque comercial o militar que intente transitar por las aguas que conectan a Irán con los Emiratos Árabes Unidos requerirá obligatoriamente de una "coordinación previa y autorización explícita" de las fuerzas iraníes. Altos mandos de la Guardia Revolucionaria advirtieron que las unidades navales de la república islámica se mantienen "con el dedo en el gatillo" y con órdenes de atacar de forma fulminante a cualquier embarcación que desobedezca la medida o intente transitar sin pagar las tarifas impuestas por Teherán.
Diplomacia de fuerza y ataques en suspenso
El recrudecimiento de la crisis en alta mar coincide con las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien reveló haber ordenado suspender "a último minuto" un bombardeo masivo a gran escala programado contra territorio iraní. Según el mandatario, la cancelación temporal del ataque se debió a una solicitud directa de sus aliados árabes en el Golfo Pérsico, quienes argumentaron que existen gestiones de paz avanzadas bajo la mediación de Pakistán.
Sin embargo, Trump fue categórico al señalar que "no tiene prisa" para concretar un acuerdo definitivo y reiteró que sus fuerzas militares están listas para proceder con un asalto total si Irán no entrega sus reservas de uranio enriquecido y desmantela su estructura nuclear. El estancamiento de las conversaciones y el virtual secuestro del Estrecho de Ormuz —donde permanecen varados o retenidos cerca de 1,550 buques de más de 80 naciones— mantienen en vilo la economía y la seguridad global, en un conflicto donde la línea entre la tregua y la guerra total es cada vez más delgada.
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